LEEMOS Y ESCUCHAMOS
¿Es importante cómo hablamos?
MAESTRO: A ver, me han dicho que en el patio ha habido algún problema. ¿Qué os ha pasado? Iván, va, explícalo tú primero. Los demás, silencio, y escuchamos a Iván.
IVÁN: Pues que Haroun no me ha dejado jugar con ellos.
HAROUN: ¡Iván, eso no es verdad!
IVÁN: Sí que lo es. Me has dicho: «¡Tú no juegas!».
HAROUN: Nooo, yo te he preguntado: «¿Tú no juegas?». Y después te has ido enfadado.
IVÁN: ¡Tú no me lo has preguntado! Solo me has dicho: «¡Tú no juegas!». Me has dicho que yo no jugaba.
HAROUN: Yo te lo estaba preguntando. Lo siento, no me he explicado bien.
MAESTRO: Bien, ya veo qué ha pasado. Aquí ha habido un malentendido. Mirad, Haroun no ha hecho demasiado bien la pregunta. ¡En lugar de decir no juegas!», debería haber dicho «¿Tú no juegas?», y así Iván no habría pensado que no le dejaban jugar. ¿Todo solucionado?
IVÁN: Sí.
HAROUN: Sí, otro día haré mejor la pregunta.
MAESTRO: ¿Sabéis qué? Vamos a jugar a decir oraciones en voz alta y con diferentes entonaciones. A ver qué interpreta cada uno.